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LA GRAN CONJUNCIÓN
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Vicente Cassanya

En mayo del 2000 se produce una Gran Concentración Planetaria en Tauro, formada por el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles a simple vista (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), algo auténticamente excepcional que tan sólo ha ocurrido una docena de veces en el último milenio. El momento de la mayor concentración se dará el día 5 de mayo a las 10:08 de nuestros relojes, cuando entre todos los astros citados habrá una separación de 25 grados y 53 minutos. Además, estamos en un año de máxima actividad solar. ¿Qué significa todo ello para el destino de la humanidad?

Hacia finales del año 1186 los siete planetas conocidos entonces, incluyendo Sol y Luna, se reunieron en el signo de Libra. Años antes ya se venía anunciando que alguna terrible catástrofe se iba a producir; en Alemania se abrieron zanjas para protegerse, mientras el emperador de Bizancio hizo amurallar todas las ventanas de su palacio. Llegado el momento, no hubo ninguna gran desgracia de las esperadas.
Sin embargo, la gran conjunción no pasaría desapercibida para la historia: Saladino -sultán de Egipto y de Siria, creador el imperio más extenso del Mediterráneo oriental-, al frente de las fuerzas musulmanas, emprendió una campaña que, triunfo tras triunfo, culminó con la conquista de Jerusalén, después de permanecer casi un siglo en poder de los cristianos. Esto daría origen a la Tercera Cruzada, encabezada por el rey de Francia, Felipe Augusto, el de Inglaterra, Ricardo Corazón de León, y por el emperador romano-germánico, Federico I Barbarroja. Pero esta expedición fracasaría y nunca consiguió su principal objetivo de recuperar Jerusalén para la cristiandad.

Doce conjunciones en mil años

Conjunciones con el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles a simple vista, como la que ahora nos ocupa, tan sólo se han producido doce veces en el último milenio. A este tipo de conjunciones se les conoce también como stelliums.
El Stellium es la concentración de cinco o más planetas en un pequeño orbe del Zodíaco, generalmente en el mismo signo o la misma casa. Todos los stelliums señalan crisis o momentos de cambio en la historia. Todos los stelliums han ido acompañados de acontecimientos de primera magnitud. Sin embargo, un mal conocimiento de los ciclos astrológicos en general y de la idea del Gran Año, en particular, derivó en una mala interpretación de varios stelliums históricos, llegando, a veces, a sembrar el pánico, como ocurrió en el del año 1186, citado al principio de este artículo.
Otros stelliums han servido para justificar apariciones de enfermedades. Así lo hizo Torrella, médico del papa Alejandro VI y de César Borgia, asociando la aparición de la sífilis al stellium del año 1484 en el signo de Escorpio. Quizá tendría algo que ver, pero, además, por entonces ocurría algo verdaderamente trascendental para la humanidad: Cristóbal Colón hacía, a Portugal, la primera propuesta para fletar unos barcos con los que emprender su aventura que le llevaría al descubrimiento de América.
Pero, para situar la cuestión del tipo de grandes conjunciones que aquí se tratan más cerca de nosotros en el tiempo, hablaremos de la última de estas conjunciones, la más parecida a la que habrá en mayo del 2000.
Se trata del stellium del año 1962, en el signo de Acuario, aprovechado por algunos para anunciar la entrada de la Era de Acuario, mientras otros anunciaron la venida del Anticristo. Estas atribuciones no tenían el menor fundamento. En cambio, se produjo el primer vuelo tripulado norteamericano en torno al globo terráqueo, la puesta en órbita de los primeros satélites de comunicaciones, el movimiento hippy, la irrupción de los Beatles en el panorama musical, la revolución de las costumbres sexuales, la contracultura y otro montón de acontecimientos que convirtieron a los años 60 en un nuevo paradigma cultural y social. El mes de febrero, momento clave del stellium, fue absolutamente histórico al respecto.

Conjunciones de planetas lentos

Todas las conjunciones que reúnen a muchos planetas o aquellas que están formadas por planetas de curso lento, más alejados del Sol, como son Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón, marcan el destino de la humanidad.
La secuencia de las 34 grandes conjunciones planetarias -formadas por los planetas lentos- que se produjeron a lo largo del siglo XX demuestra un extraordinario paralelismo entre la concentración de las mismas y las grandes crisis de la historia: cuantas más conjunciones se producen en menor espacio de tiempo, más profundas y amplias son las crisis o los cambios de la historia.
De 1940 a 1945 la humanidad atravesó una de sus mayores tragedias: la II Guerra Mundial. Durante esos seis años hubo en el cielo cinco grandes conjunciones planetarias, algo excesivo si se tiene en cuenta la media (para el siglo XX, 3,4 grandes conjunciones cada diez años). Pero este caso no es único: también en la I Guerra Mundial (1914-18) hubo cinco grandes conjunciones.

El nuevo paradigma social y cultural

Sobre la gran conjunción de este mes de mayo ya se han escrito muchas tonterías, algunas de ellas incluso por parte de astrofísicos, como uno de ellos que ha escrito a través de un prestigioso diario que este tipo de conjunciones se producen una vez cada 500 años, lo cual, evidentemente, no es cierto, puesto que estas conjunciones no tienen una regularidad o un ciclo fijo.
Por otra parte, como siempre que ocurre uno de estos fenómenos, no faltarán agoreros y publicaciones de todo tipo que adviertan sobre un nuevo fin del mundo, cuando no hay ningún motivo para temerlas especialmente. Aunque las grandes concentraciones planetarias tienen una incidencia especial en el curso de la historia, no son necesariamente malas. Como hemos visto anteriormente, no todos los efectos de las grandes concentraciones planetarias o stelliums son negativos, o serán negativos según para quién.
Hemos visto como el de los años 60 significó para el mundo un nuevo paradigma social y cultural, algo que también podría dar en esta primera década del tercer milenio, debido al próximo stellium en el signo de Tauro. Este signo del Zodíaco y los aspectos colaterales del stellium con Urano y Neptuno desde Acuario, condicionarán los próximos cambios. Así pues, el nuevo paradigma cultural y social emergente esta década que ahora empieza estará marcado por una nueva política económica mundial, basada en la revolución tecnológica.


LAS CONJUNCIONES JÚPITER-SATURNO

Dentro del stellium que nos ocupa, hay una conjunción particularmente interesante; se trata de la formada por Júpiter y Saturno.
Antiguamente estos dos planetas generaban el ciclo de mayor duración, al ser los más alejados del Sol que se conocían. A sus ciclos se les encontró una relación directa con el ciclo vital del ser humano, por lo que estos dos planetas pasaron a ser considerados como cronocratores, esto es, los que marcan el tiempo.
Su conjunción se produce cada 20 años aproximadamente, y, cada tres conjunciones, dan una vuelta completa el Zodíaco, volviendo casi al mismo punto donde se formó la primera de las tres conjunciones, entre las cuales suman cerca de 60 años. Este ciclo de 60 años alcanzó una relevancia extraordinaria debido a las correspondencias, casi mágicas, que observaban, y que fueron dando lugar a diversas teorías.
Nuestro destacado colega y amigo Demetrio Santos, seguramente el mayor estudioso del C-60 (ciclo de 60 años), como se le denomina a este ciclo, dice que posiblemente fuera la importancia de este ciclo lo que diera lugar al sistema de numeración sexagesimal sumeria, pues éste fue uno de los pueblos que sirvieron de cuna de la astrología. Hoy en día todavía utilizamos este sistema en determinadas divisiones del tiempo (las horas en 60 minutos y los minutos en 60 segundos).
Para los pueblos de Oriente este tipo de conjunciones presagiaban la llegada de mesías. Según el astrólogo árabe Al-Kindi, fue una conjunción de este tipo, la de finales de marzo del año 571, en el signo de Escorpio, la que anunció el nacimiento de Mahoma.
También la estrella de Belén, anunciadora del nacimiento de Jesús, tuvo que ser, en realidad, la conjunción Júpiter-Saturno que hubo en el año -7, mientras que los Reyes Magos que seguían la estrella eran astrólogos venidos de Oriente, pues allí estaba la cuna de la astrología.
Abenjaldún, hablando de los astrólogos, decía: "En cuanto a los pronósticos de interés general, que tocan a las monarquías y los imperios, se sirven de las conjunciones astrales y sobre todo de las de los dos planetas superiores, Saturno y Júpiter".

Un gran cambio de civilización
La conjunción Júpiter-Saturno que se produce este año en el signo de Tauro representa la segunda de las tres conjunciones que serán definitivas para el cambio de civilización que estamos viviendo. Las otras son la de 1981, en el signo de Libra, y la del año 2020, en el signo de Acuario. Cada 800 años las conjunciones entre estos dos planetas recorren todos los Elementos del Zodíaco (Fuego, Tierra, Aire y Agua), señalando grandes cambios de culturas y civilizaciones. En esta ocasión, las tres conjunciones que citamos representan, concretamente, la revolución de Internet (signos de Aire=comunicación), la identificación del mapa del genoma humano y la extensión de los alimentos transgénicos a nivel mundial (Tauro=bases de la vida y alimentación).

Un ciclo maldito para los presidentes de los EE.UU
Las sucesivas conjunciones Júpiter-Saturno parecen tener algo de maldito para el destino de los presidentes de los EE.UU. Desde 1840, cada vez que se ha producido una de estas conjunciones, lo que ocurre cada 20 años aproximadamente, como ya hemos visto, el presidente de los EE.UU. ha muerto antes de ver finalizado su mandato. El primero de la serie fue William Harrison, que murió por enfermedad en 1841; 20 años más tarde, el presidente electo era Abraham Lincoln, que murió asesinado en 1865; el presidente de la siguiente conjunción Júpiter-Saturno fue James Garfield, asesinado en 1881; el siglo XX también empezaba con una de esas terribles conjunciones, y William Mckinley cayó asesinado en 1901; el turno continuó con Warren Harding, que moriría por enfermedad en 1923 y Franklin Roosevelt, también por enfermedad en 1945; a John Kennedy le tocó el turno con la conjunción siguiente, siendo abatido a tiros en Dallas, en 1963; la siguiente y última de estas conjunciones, hasta la fecha, fue la que se produjo en 1981, y Ronald Reagan se convirtió en el primer presidente que escapaba a este ciclo letal, aunque una bala le atravesase el pecho justamente en ese año. Años después trascendió a la prensa que Ronald Reagan era asesorado habitualmente por una astróloga, Joan Quigly. Muchos piensan que gracias a ello escapó a la muerte que le amenazaba bajo el maldito ciclo Júpiter-Saturno.

El devenir de Europa
Las conjunciones Júpiter-Saturno también son decisivas para el devenir del viejo continente, como se demuestra en la siguiente correlación:

Conjunciones y Acontecimientos
1881 en Tauro :La Triple Alianza
1901 a 14 grados de Capricornio: La Entente Cordial
1921 a 25 grados de Virgo :Europa de Versalles
1940 a 14 grados de Tauro :La 2ª Guerra Mundial
1961 a 25 grados de Capricornio:Mercado Común
1981 a 5 grados de Libra :La reformulación de la Comunidad Económica Europea.
2000 a 23 grados de Tauro :Implantación definitiva del Euro.

CICLO DE MÁXIMA ACTIVIDAD SOLAR:
Terremotos, inundaciones y volcanes

El Sol, la estrella de nuestro Sistema Solar tiene unos ciclos de máxima actividad de unos 11 años. Crecen el número de manchas solares y las llamaradas son más violentas, afectando al clima, satélites de comunicaciones, etc.
El año 2000 coincide con uno de estos máximos de actividad solar. La gran concentración planetaria del mes de mayo magnifica este ciclo de máxima actividad solar, gracias a la marea gravitacional que los planetas ejercerán sobre el Sol.
Se ha comprobado que los picos de máxima actividad en el Sol provocan acelerados cambios en la Tierra y graves trastornos climatológicos. A finales de los años 70 el máximo solar coincidió con un aumento del 400 % en la actividad sísmica del planeta, devastadoras tormentas sobre Europa y la erupción del Monte Santa Elena. El siguiente ciclo de máxima actividad solar, en torno a 1990, es recordado como la erupción del Pinatubo, un terremoto en San Francisco y el desbordamiento del río Mississippi.
Así pues, estamos atravesando uno de los momentos de dificultad para el equilibrio del planeta Tierra. Sin duda, el aumento de la actividad sísmica y volcánica que viene asolando varios países desde los últimos meses de 1999 está relacionado con este pico de máxima intensidad solar, cuyos efectos sobre la Tierra se notarán entre enero de 1999 y junio del 2001, con un máximo que podría situarse en torno a mayo del 2000.

 
     
 
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